15 de marzo de 1997

La creciente del río Agres

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Se dice que las grandes piedras que hay en Bello Horizonte, son producto de la creciente de 1861.


Artículo principal - Edición Nº 187 - Marzo de 1997

Tomado del diario “La Prensa” 8 de noviembre de 1924

En el año 1861 hay algo que nosotros debemos recordar, pues fue en la fecha 24 de octubre del mismo año, cuando se bautizó el “Río Agres” (nombre indígena) con el de San Rafael, santo del día que ocurrió la terrible catástrofe que llenó de espanto a todos sus habitantes.

Era el 19 de octubre de 1861. Parecía como por encanto que las cataratas del cielo se desplomaban sobre nosotros incompasivas, haciendo crecer los ríos gradualmente a medida que el temporal arreciaba. Llovió por espacio de largos 18 días no pudiendo esperar las gentes más que una enorme creciente arrollara con todos nosotros y nos precipitara en sus inquietas aguas.

Al amanecer del día 23 todos los ánimos se sentían embargados por el presentimiento que comúnmente se experimenta cuando esperamos algún fatal desenlace de la vida (la mayor parte de las familias sentían el temor que fuera un castigo divino y ya se preparaban a arreglar sus conciencias haciendo penitencia, rezando fervorosamente y reconciliándose con el Todopoderoso por medio de la oración.) ¡Sí! ¡Así fue! ¡Así fue, porque así lo cuentan jueces presenciales del caso! ¡Nuestros abuelos!

Llegó la noche en que los ríos nos aterrorizaban más y más con el rodar continuo y estruendoso de grandes bloques de piedra que arrastraban sus aguas. ¡Nadie dormía! ¡Todo el mundo estaba inquieto esperando la hora fatal en que se pondría en juego nuestras vidas!

Llegaron las 12 de la noche y nada ocurrió; pero al amanecer del día 24, como a eso de las 3 de la madrugada, hora en que todos principiaban a sentir el cansancio del sueño, se oyó un ruido similar al estallido del cañón. ¿Qué podría ser?... y, ¿qué podría motivar tan extraño ruido?

A nadie se le ocurría lo que las lluvias continuas hacen de las pendientes que, como el cerro de la Piedra Blanca, ofrecen peligro con sus derrumbes. Algunas porciones de terreno con árboles grandes y piedras los arrastró a alguna distancia, y entonces fue formándose paulatinamente en una de las partes estrechas del cauce una gran presa que fue la que produjo el ruido aterrador al flaquear con la potencia de las aguas.

Inmediatamente la muchedumbre acudió a la iglesia y a las partes altas de la población rezando al santo Dios y encomendándose a los santos. El río no se desbordó, pero si se llevó consigo todo lo que encontraba a su paso, como ganado, cerdos, gallinas y puentes.

En la ribera izquierda del río, 500 metros al este de la población, habitaban en un rancho dos viejecitos llamados Manuel Miguel Jiménez y su esposa Trinidad Salazar. Eran solos: élla muy religiosa y él muy incrédulo, según se cuenta. Trinidad lo instaba a que abandonara la casa, pero él no lo consintió.

Fue así, corno al pasar la creciente los arrolló entre sus aguas, siendo víctima Miguel; la viejecita pudo asirse a un árbol que la condujo aguas abajo a un kilómetro de distancia donde descansó éste, encontrándola en la mañana cuando despuntó el día, viva, sin lesión alguna y en completa desnudez. Vivió como diez años más, contando cada vez su aventurado trance.

Cuando hubo amanecido, las dos primeras autoridades del cantón en compañía del pueblo, se pusieron en marcha para bautizar el río con el nombre de San Rafael, fecha simbólica para este pueblo, que guarda siempre ese día con más justo motivo, recordando cada vez tan angustioso suceso.



Un río importante

El río Agres, conocido también como San Rafael, ha sido durante mucho tiempo de gran utilidad para la comunidad escazuceña, pues durante varias décadas le proporcionó el agua potable por medio del acueducto municipal. En la actualidad la brinda solo a un sector de San Antonio.

Este río nace en las faldas del cerro Cedral, y en su recorrido por la montaña se le une la quebrada Londres, para desembocar kilómetros más abajo como afluente del Tiribí. Tiene un recorrido aproximado de 8 kilómetros, y antes de terminar su trayecto, ya se le han unido los ríos Convento, La Cruz y Chiquero.

Es el mismo que pasa en San Antonio, 200 metros al este de la última parada de buses; en Bello Horizonte, 200 metros al oeste del salón Los Reyes; en Escazú centro, 200 metros al este de la antigua fábrica Toycos, y en San Rafael, 50 metros al oeste del centro comercial Plaza Colonial.

El río Agres a su paso por San Rafael, después del puente sobre la carretera que conduce a Santa Ana.


5 comentarios:

Unknown dijo...

Gracias por darnos a los ecazuceños la oportunidad de conocer un poco mas de nuestras historias, como esta del Río Agres o San Rafael.
Es un hermoso río pero ahoar mas que nunca hay que cuidar de el, pues muchas personas sin consienscia llegan a sus orillas y dejan basura, mucha en varias ocaciones.
Nuevametne gracias por esta historia.
Warner

gerardodecostarica dijo...

El 02/04/2010 encontré un testigo de esta noticia de La Prensa, es José ángel Marín Hidalgo, de Pozos de Santa Ana:
http://www.youtube.com/user/gerardodecostarica?feature=mhw5

Anónimo dijo...

Incredible que este río haya soportado la contaminación y actualmente hasta tenga peces, por lo memos a la altura de San Rafael. Tres tipos un cíclido nombre científico Astatheros alfari, un barbudo del generous Rhamdia y un tipo de viviparo Poecilido.

José Rafael Flores Alvarado dijo...

Interesante relato de Escazú de antaño.-

Unknown dijo...

Gracias por la información la verdad conozco algunas de las grandes piedras que se encuentran en Escazú y otras que están en sitios privados, pero no sabía en detalle lo de la avalancha.

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